RÁFAGA DIURNA

"Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única".

Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

AMORES ETERNOS

Cuando descubrí que el amor fue un pecado a evitar, comprendí que ya era demasiado tarde...

Apenas una gota de rocío en la noche era mi cuerpo deambulando por las transitadas calles parisinas en inexorable dirección hacia la concurrida plaza de Saint-Germain-des-Prés. Aquel expresso con doble de azúcar en la terraza del Les Deux Magots arrastraba un presagio de bocas por educar. Hasta cierto punto, era cómodo el proceder al saberse vencido antes del combate; impersonal como una tumba señalada de antemano. No eran más de las once pero yo permanecía enfrascado en mi duermevela habitual, la que hacía desfilar diligencias en mi organismo rumbo al hipotálamo como mecanismo de defensa ante cualquier situación de inquietud. Aquella no era para menos, quizás, la que más.

Los amores juveniles son los más puros por su naturalidad y limpieza, por la sencillez de unas pupilas que boquiabiertas dan la bienvenida a un nuevo mundo de sabores dulces y maravillosos, nuevo mundo del que por una vez en la vida, tú eres su incontestable monarca. Se te quedan impregnados en algún rincón del alma, como el ambar de la savia se abotarga al escapar del corazón del árbol, para acabar agarrado de manera inquebrantable a su corteza. Nada más verla llegar cruzando la avenida, entendí que aquellos andares continuaban abanicándome aires gentiles y dóciles, igual que en el pasado en que altivo la lucía orgulloso por parques y callejuelas ante la celosa mirada del mundo que nos sobraba. Aquellos ojos seguían conservando exactamente el mismo brillo fulgurante de antaño; antaño de primeras miradas y modestas caricias.

Aquellas manos aún guardaban impresas mi primera depresión, mis regalos de aniversario y el suicidio de las golondrinas que jamás volvieron a vernos caminar de la mano. Aquella boca seguía siendo la cicatriz de todas mis heridas, con la misma precisión milimétrica para destrozarme la vida en un mero atisbo de sonrisa. Sin embargo, a pesar de la elocuencia de mis mesuradas palabras, mimadas hasta la locura para regalarlas a su oído con la mejor entonación, a pesar de mi oneroso perfume y mi ensayada galantería; en el momento exacto y preciso... Supe por fin que existen los amores eternos, porque el suyo nunca jamás lo volvimos a compartir.

Callan las bocas porque hablan los ojos, viven los celos porque mata el corazón. Nace otra muerte cuando da paso a la vida. Sueño otro mundo, pero siempre despierto aquí.

7 comentarios:

  1. Con que mundo sueñas niño?

    Que texto más hermoso... te hace volar y viajar a otros lugares con mejor sabor.

    Un beso,

    LaNiñamariposa...

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  2. Todos los viajes, todos los amores, todas las personas con las que compartimos unos y otros, nos llevan hacia la luz. Esa luz a veces nos ilumina y a veces nos deslumbra. Brindo para que tú seas el que elige y no ellos.
    Un abrazo. Te veo mañana.

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  3. Estes pensamientos me hacen recordar una obra de Miguel de Unamuno "Niebla". Pura y infinita amor de su personaje. "Vienen los dias y van los dias y el amor queda. Alla dentro, muy dentro, en la entranas de las cosas, se rozan y friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y friega viene el mas triste y el mas dulce de los dolores: el de vivir".

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  4. Quizás los amores más bellos son esos amores eternos o imposibles, los que viven en el recuerdo. Lo bonito es amontonar experiencias y contarlas de esta manera. Un abrazo pisha.

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  5. "...que duran lo que dura un corto invierno."
    Eso dice Sabina, no? pues mi invierno dura ya unos años...

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  6. A esa canción que Ana, tan acertadamente, nos recuerda, me llevan tus palabras. En el amor, unas veces somos verdugos y otras condenados, incluso hay casos en los que agonizan dos reos buscando verdugo, y eso, amigo mío, es aún peor. Genial, como siempre. Un abrazo.

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  7. El tiempo nunca pasa en balde, que lo que mas quieres no te falte, que la suerte existe pero en otra parte.

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