RÁFAGA DIURNA

"Porque quien encontró el amor no lo buscaba tanto..."

miércoles 11 de noviembre de 2009

CALLE ESPRONCEDA


"Siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y deja entrar al futuro."
Graham Greene (1904-1991) Novelista británico.



Los primeros besos limpiaron mi calle Espronceda de gomitas de Petisme allá por los noventa. Macetas en el alféizar y sacos de arena explotando en la lúgubre azotea de mi vecina. Vi deambular pausados los minutos desde la perspectiva que me daba el zócalo bajo de mi casapuerta repleto de indios de colores al acecho de una caravana de Playmobils. Jugué tanto, tanto... Sobre alfombras, sobre mesas de bar, sobre arena, sobre escalones sin limpiar... Amé a mis He-mans y mis Gi-Joes como sólo un corazón limpio puede llegar a amar. La sagrada religión de los coches que compramos por cientos "ancá Kacún" para poblar de carreteras la azotea del Zájara, a ratos con el tapete del Pro Action Fútbol, a ratos con Hero-Quest y Cruzada Estelar. A ratos con castillos, barcos piratas, helicópteros, fuertes y zoológicos de los Clics; a ratos con cartitas de fútbol y porterías de cartón con redes de cebolla, pero siempre allí, en las impolutas losas de aquella azotea en compañía del girar de la lavadora y el olor impreso a ropa limpia que embriagaba nuestro conileño barrio.

Los primeros besos exiliaron al molino viejo a los cuerpos que hasta entonces moraban, como en pisos de realojo, zagales con los dientes picados y monedas de cinco duros. Allí, bajo lluvia y levantera, desde "ancá Cati" hasta el garaje del Rubio, continuan danzando entre la chatarra del coche desguazado nuestras naves espaciales pintadas a tiza y dirigidas desde el tubo Black Trinitron del televisor que despiezamos en busca del imán mas poderoso de la tierra. Allí seguirán por los siglos de los siglos nuestras tiendas con mis dibujos a Plastidecor de Goku, Óliver y Benji; de conchitas pintadas y sobres sorpresas de a duro, nuestras cruces de mayo, los bocatas de chorizo picado, el afilaó, los insectos que cazamos con formol y un cazamariposas desvencijado. Se quedan allí la bañera amarilla de mi padre, el pimplato y la comba con la que un día no nos sentimos mariquitas, Hotel y los cromos de Panini. Se quedan para siempre nuestro Club Megamix (que no Megatrix), Trafalgar 33, el ladrillo en el Talbot del demonio, nuestras camisetas heavys, la apendicitis el día de Lola Flores, los teatros nocturnos, nuestras mil y una noches jugando a la botella, Jaimito's boys... Tanto cabe en una calle.

Los primeros besos asesinaron mis vinilos de Duncan Dhu y tapiaron nuestras chozas bajo tierra. Me arrancaron de cuajo las ganas de coleccionar los "Toi" de Bollycao y los troquelados de los Power Rangers. Ellos fueron los que te robaron el balón amarillo y rojo de los Phoskitos, los que nos metieron la vergüenza en vena mientras jugábamos a ser Tortugas Ninja en los montones de arena; los que llenaron de adosados nuestro campo de Bicicross, nuestro campo de fútbol, nuestro campo de beisbol... Aquellos besos incineraron los libros de autoaventuras en la calle de Agustín y Pepe, mandaron al olvido a la moto azul de Robustiano el abuelo de Coral y nos despojaron de nuestro bien mas puro, la inocencia. Con ellos crecieron de golpe Mari Carmen, Antoñita, Lucía, Paqui, Juana Mari, Antoñito, Kiko, Fran, Mari Loli, Anita, Coral, Agustín, Pepe, el Rubio, el Rizo... Y a nosotros dos, amigo mío, también se nos fue de la mano el conejo de la suerte.

(Del Vivas con cariño pal Zájara)

lunes 9 de noviembre de 2009

CAMINANTE NO HAY CAMINO

"...La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida."
Cervantes



Proclamando libertades nos fuimos en el ocaso del verano a Barcelona, a darnos cuenta de cuan ancha puede ser Extremadura, poblando de banderas un escenario aliñado con morcillas y cerveza. Así repetimos poco despues por Vic, con su estandalache de propagandas al mejor postor, sus cantantes a capela, sus estrafalarios percusionistas con tuberías y cubos...

Divulgando franqueza regresamos a Madrid con un caballo de madera y Migueli con su percuta por los suelos. Gente entrañable y cuatrocientas gargantas coreando en la capital nuestras benditas malditas canciones. La noche se hizo larga, tanto que fueron tres a falta de una. Hubo paradas de metro que me azotaron con la nostalgia de tiempos pasados pidiendo con Jose en los vagones y durmiendo en el Retiro, esa primera picardía que inculcaba un mundo aun por ordenar de manos del niño poeta. Acudimos a "El Larguero" para poner cara a las voces que me encajaron los dientes desde zagal, y caradura a los que aguantaron hasta la una para oir nuestra sarta de idioteces. Miren fue simplemente fantástica, ojalá pronto recorramos tambien la patria vasca.

De allí a Salamanca con el eterno Camelot y unas escaleras plagadas de negros recuerdos, cena rapida en el burguer, ducha acelerada en la habitación de Nuria y muchas risas con Joaqui. Las copas y la afición ecuestre siempre fueron de la mano. Guadalajara al día siguiente fue resaca en vena, una sala heavy palmeando rumba, la sorpresa en la mirada ante tan buenagente. Los chavalitos que no tenían para la entrada, Celima en la mesa de sonido, Baileys con 2 hielos y una partidita al Tetris. Los camerinos con "Fran Perea el que lo lea" taladrados de boquetes, recogida de cables y pal hotel de cabeza que no puedo con mi alma. Toledo llegó a las pocas horas con sus tapitas de medio día, la comidita en el bar del camarero que no le sirve albóndigas a Jose y un montaje distraido. Camerino engalanado, graves que se cuelan, pilas que se agotan en la guitarra, y otra vez la tropa de Guadalajara que se encaja a vernos pidiendo el eterno "A tu lado"... Cubatas por doquier, Conchita y a la furgo de vuelta apenas digerida la madrugada.

Murcia seis días después se llamaba 8 horas de carretera, una y pico perdidas buscando la Sala (que al final resultó estar a un minuto del hotel), y un sonido de lujo. Qué maravilloso es cuando suenas bien, sólo desde el escenario se puede llegar a comprender en toda su amplitud este aparentemente sencillo concepto... Luego del bolo, cumpleaños por todo lo alto con Jose y Joaqui hasta que por fin cantó el gallo a las 11 de la mañana. Cervezas y cervezas, pizzas, Loquillos y Barricadas entre gente con tan buen rollo como para desear volver pronto. El regreso, una odisea grua incluida por un depósito vacío y el temporal arreciando en plena llanura... Así somos, de aquella manera, y nos quedamos filosofando hora y media sobre piedras y flores que crecen en la nada. A veces una nube es mucho más que gotitas de agua.

En el horizonte inmediato vislumbro Pamplona, Valladolid y Navarra; otro saco de experiencias y sueños cumplidos que desgraciadamente uno no acostumbra a valorar.
El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene. Bendita mi suerte de pertenecer a este rebaño de cabras.

domingo 8 de noviembre de 2009

SINCERAMENTE TUYO








No escojas solo una parte,
tómame como me doy,
entero y tal como soy,
no vayas a equivocarte.

Soy sinceramente tuyo,
pero no quiero, mi amor,
ir de visita por tu vida,
vestido para la ocasión.
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.

Cuéntale a tu Corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del reves,
uno solo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.

No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete
si quieres, probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.

J.M. Serrat

jueves 5 de noviembre de 2009

NADA DE CHUCHERÍAS

"...Empieza el juego, quien no haya llegado ya no juega. Se precisan 1000 puntos. El primer clasificado ganará un carro blindado nuevo. Menuda suerte. Cada día leeremos la clasificación por ese altavoz de allí, al último clasificado le colgaremos un cartel que dirá: Asno. Aquí en la espalda. Nosotros estamos en el equipo de los súper malos que gritan sin cesar, quien tenga miedo pierde puntos. En tres casos se pierden todos los puntos: los pierden, uno, los que empiezan a llorar, dos, los que quieren ver a su mamá, tres, los que tienen hambre y piden la merienda. ¡Nada de eso! Es muy fácil perder puntos, porque hay hambre. Yo mismo ayer perdí 40 puntos porque no pude aguantar y pedí un panecillo de mermelada. De albaricoque. Y el de fresa. Y nada de chucherías porque nosotros no os las vamos a dar, nos las comemos todas nosotros. Yo ayer me comí 20. Me duele la barriga. Pero estaban buenas. Os lo aseguro. Perdonad que me vaya enseguida pero estamos jugando al escondite y sino me tocara parar..."

La Vida Es Bella

miércoles 4 de noviembre de 2009

YO, MI, ME, CONTIGO

Aquella noche, la misma que hoy por capricho del calendario, aún era yo. Aún no sabía que las palabras y el afecto podían sentirse tan carentes de todo, tan vacías; llegar a valerme de tan poco... Aún hervía la enésima sopa de sobre y se mascaba el humo del Chester de después. Sonaba la radio aquí, justo enfrente del río, con los mosquitos poblándome el techo. Yo seguía pendiente como los últimos días de si por fin un presidente negro a la mañana siguiente sería el amo y señor de los rumbos de nuestras vidas, ganaba por goleada en casi todos los estados; tragedia republicana, y la noche era apaciblemente fría. Un par de días y dejaría los 26 aparcados en ese huequito de la memoria en que archivo mi colección de años pasados, cada cual con sus mejores y peores momentos; me dormí con el transistor cargado de porcentajes, lo que es la vida... Amaneció, y al sonar el móvil mientras me lavaba la cara frente al espejo, murió el niño que un día fui; para siempre

Ayer fue hoy. Hoy era feliz, hoy era normal. Hoy tenía una novia que me quería, un grupo al que dedicar cada minuto de mi vida, ventura en el hogar y una clase de guitarra esperando mi llegada. Hoy era mucho más simpático con la gente, condescendiente con las injusticias ajenas; infantil ante un mundo que ofertaba sólo cosas buenas, las que el vecino envidiaba de mí. Exactamente este día y a esta hora el suelo era firme, mi presente era estable, mi futuro sólido, el desamor un pánico aterrador, la zozobra suspender un examen, el dinero un mero tropiezo, el firmamento sólo estrellas, la nostalgia un capricho, el vértigo miedo a las alturas, llorar...

El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas... Yo cuento los días para escupirle a Dios a la cara.

martes 3 de noviembre de 2009

EL MAR DE LAS PESTAÑAS

Yo jamás podré comprarte aquel vestido que siempre quisiste tener, jamás posaré en tu anular sortija más valiosa que la mirada que un día nos una de por vida; pero te mostraré la luna con los pies enterrados en la arena, como sólo las gaviotas saben ver.

Yo jamás claudicaré a la suciedad de este mundo, a sus prisas, a su monótono desfile de ánimas acicaladas con traje de domingo y su correcto cumplimiento del deber. Yo nunca olvidaré los rincones en que me hice mayor, las esquinas en penumbra donde el cielo se hizo tierra por un ratito; ratito de gloria tan grande como una vida encauzada por los que realmente tanto me quisieron. Yo nunca amaré ciudades por encima de pueblos, pueblos llanos de barbarie y miel, tan sinceros que a codazos me estiraron el alma hasta hacérmela inmensa.

Yo jamás prometeré besarte, mas llegará un día en que descubras cuantos de mis besos te caben en la boca. Jamás abandonaré por ti mi senda, mas serás tú quien por verdadero amor quiera caminarla conmigo a cualquier precio por verme feliz, por sentirme pleno. Yo jamás dejaré que por pena te cuelgue el mar de las pestañas, será mi saliva quien calme tus desvelos cuando el ansia ahogue tu risa, cuando creas estar sola bajo la cúpula del firmamento. Yo no tendré entonces para ofrecerte querida, más que la acera que de mi mano camines, mas que un cobijo de tormentas bajo mi pecho henchido por el hechizo de tu voz; mas que canciones que se derramen de mi garganta hasta verterse en tu oido, acariciándolo con cada letra que del corazón brote para únicamente lograr hacerte feliz... Sin embargo para ti, será mucho más que suficiente.

Yo jamás vestiré de plata fina tus enseres porque lo material es demasiado etéreo para tan magna diosa, demasiado volátil para un cariño eterno, demasiado tangible para prenderlo de un sentimiento tan puro como el nuestro. Nunca podré hacerte tan mía como realmente quisiera por no humillar al diablo, mas me conformo con borrar de tu frente los abriles que te entristezcan, con trepar de tu trenza a la sutileza de un cuello de nácar, a su piel de melocotón maduro; a la zozobra que adivinen las alondras de mi cabeza cuando por fin poses tus labios en los mios y se detenga el giro del cosmos, el conjuro que hizo de la nada vida...

Yo nunca pensaré si te quiero, porque en el momento en que lo haga habré dejado de quererte para siempre.

lunes 2 de noviembre de 2009

EXTRAÑOS

"Rió nerviosa.
- No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?
Me encogí de hombros.
- Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos."

La Sombra del Viento

miércoles 28 de octubre de 2009

EN BUSCA DE LA MUJER PERFECTA

En la juventud siempre buscaba una mujer; hoy por hoy busco a la mujer. Buscando y buscando la hembra perfecta que acompasara este camino desdeñé la opción de vivir aposentado en la propia vida, yo que tuve tantas veces en la mano poder vivir tranquilo y feliz con el aprobado, con los besos quizá mas sinceros y conformes con afrontar el reto de ser marido más pronto que tarde...

Cansado a veces de morder las esquinas de la ciudad en busca del amor (a ratos no), no de un amor apresurado como tantos de todo a cien, sino del verdadero amor abrigadito que anestesia el giro del mundo y te revuela la barriga de mariposas; le pregunté a mi destino si realmente algún día sería capaz de al menos ofrecérmelo en toda su grandeza, sin miramientos, puro e impoluto. Esa sensación que solo los ancianos que se aman cogiditos de la manita aferrados a un presente ya caduco pueden paladear y describir, debe ser lo más grande de este podrido y maravilloso mundo.

La mujer perfecta no es la más guapa, puesto que hacer un mérito de su belleza sería declarar que no tiene otro mayor. Ella no sabe de caderas de infarto, pero sí de manos de miel que acaricien mi alma como me acarician en la noche la espalda. Sabe tejer una red en torno a mis problemas para en el momento más crítico lanzarlos al mar, lejos de mi alcance, sin que apenas me haya dado siquiera cuenta. La mujer perfecta debe tener melena donde acunar el cansancio, ojos de gata y un fulgor en la mirada que me apacigüe la tarea de sacarle brillo a los días grises.

Es la mujer perfecta la compañera del hombre en su obligación de vivir descontando días, la que le prende un nenúfar del corazón sediento y leva su cuerpo al universo cuando el lecho termina ardiendo en llamas. Sabe mi mujer perfecta del ansia que derramo por las calles en busca de su aroma, de lo frágil de éste cuerpo cuando el suyo asoma sin habernos hablado en la vida, de un modo salvaje, animal y primitivo.

No sé con absoluta certeza si existe la mujer perfecta, pero la mía sí

jueves 22 de octubre de 2009

ANTES DE CAER LA LUNA

Veo los barcos cuando zarpan antes de caer la luna, los veo desde aquí, desde el reposo de la almohada, desde los rayitos que penetran en la persiana; desde el costado izquierdo abandonado del país del Sol perpetuo, de la imperecedera vagancia, de la humildad personal vitalicia.

Veo los barcos cuando van a zarpar desde lo más profundo de esta llanura, cada noche en silencio. Oigo el rumor de las olas, me acaricia la brisa nocturna de las puestas de Sol aun cuando cientos de kilómetros se empeñen en tapiar esa sensación. Huelo las rocas del puerto, husmeo e indago en la costilla de ballena que tapia la cala y admiro la magestuosidad de una luna límpida colgada del cielo magenta tras la mezcolanza de la paleta que regala la tarde a los marinos. Marinos de mi pueblo que, cuando todos duermen, faenan y bajo el temporal arrojan la almadraba y su esperanza a un mar embravecido.

Veo zarpar los barcos de siempre, los que oteo en el horizonte cada vez que saco a mi perra a pasear, los mismos que me dieron conversación de preámbulo en mi primer beso en el puesto de socorro; los mismos que quisimos ver como pateras para luego vociferarlo por las callejuelas y ser alguien por un día.

Los veo zarpar, hoy tambien, como cada noche en este cuarto oscuro, sin saber muy bien por qué los quiero volver a ver, pero los veo. Y mañana, los volveré a buscar. Noche de invierno sombría, el siguiente hermoso día.

martes 20 de octubre de 2009

MI CANTO


"...Y para decirte cantinelas
De refraneros, milongas y penas
Mejor vestirnos de gala
Porque hoy no espero a esperar la mañana.

Que te acurruque mi canto
Que nos perdamos limando detalles;
Que la pasión a pedradas apague
Tantas luces que espantan de besos las calles.

Que durmiendo a la verita mía
Le pondré zarcillos nuevos a este corazón.
Que sigamos danzando al son de la vida,
Que alguien nos sople mi niña las velas..."

domingo 18 de octubre de 2009

CALOR DE INVERNADERO

Demasiado tabaco para una noche normal, demasiadas miradas vacías de anhelo. Demasiada sorpresa para saber compensarla, demasiados días para un teatro tan obvio. Demasiado vudú para algo tan simple, demasiado corazón avinagrado. Demasiada grandeza para tan poquita cosa, demasiados recuerdos para tanta limosna. Demasiado sincero para plasmarme en palabras, demasiadas calles para tanto olvido impuesto. Demasiado poeta para tanta simpleza, demasiada maleta para tan corto viaje. Demasiadas sábanas para un solo cuerpo, demasiado firmamento para no querer mirarlo. Demasiada nostalgia para ocultarla, demasiados espejos donde mirarme. Demasiados pájaros para una cabeza, demasiado perfume para no embriagarse. Demasiado errante para mostrar firmeza, demasiada tiniebla para verlo claro. Demasiado vértigo para alzar el vuelo, demasiados arañazos en el alma. Demasiado barquito sin timón ni timonel, demasiados aromas de antaño. Demasiadas mariposas muertas en la almohada, demasiado eclipse de besos. Demasiados licores de luna, demasiado calor de invernadero.

lunes 12 de octubre de 2009

PRELUDIO

Hoy no es un día con pretensiones de mejora, simplemente escribo para soltar amarras. Porque no hubo hoy más que ayer (quizá sí), porque tampoco ayer hubo más que el día anterior; pero el otoño comienza su anual pretensión de hojas en el corredor de la muerte de una manera extraña. No suma fuerzas para lograr desprenderse del abigarrado sol estival, colgado aún del techo del mundo, ni parece importarle.

Está como adormecido este otoño ante la calima que continua barriendo las calles de Badajoz, entumecido ante la caravana de cubitos y palas que volverán a acumular polvo en el trastero un año más a la espera de consumir otra nueva primavera. Es tiempo de calma, de tumultos en las avenidas y niños en el cole. De abuelitos en los parques y relojes mañaneros; pero mis chanclas tienen miedo. Pobres chanclas mías de salitre acumulado y arena en el costado, se ve venir la desgracia por más que yo me empeñe en cerrar el armario a la retaila de pulimentadas zapatillas y pantalones largos. Un presagio de lamentos me muerden los pies a estas horas de la tarde; noto como imploran compasión e inspiran lástima como el preludio de lágrima que nunca queremos ver en el pavo de nochebuena. Malditos sean los calcetines que perfuman de suavizante mi habitación al abrir la cajonera, qué piedad van ellos a mostrarle a mis chanclitas de tira fina deshilachada si se mueren por la contundencia de la piel de las botas.

Sigue girando todo, como si nada. Deshago la maleta, preparo la lavadora y me sumerjo en una reconfortante y plácida ducha. Supongo que ahora saldré a dar mi paseo en bici. Ahí afuera sopla el viento, nieto del levante, y las mentes siguen buscando la lucidez perdida en los chiringuitos. Huele a resaca de sangría, tortilla y libertades caducas. Vuelve el rebaño al redil de la oficina, al chiquero de días cortos y su establo de rutinas; al automatismo que nos canjean a fin de mes por un puñado de malditos billetes arrugados... Lloraba triste la flor al cielo del amanecer porque había perdido su gotita de rocío, sin saber que éste había perdido todas sus estrellas.

viernes 9 de octubre de 2009

PA MI RUMBA


"COMO SU PROPIO NOMBRE INDICA, ES UNA ODA A LA MUSICA CON MAYÚSCULAS, Y A LA RUMBA ENTRE MINÚSCULAS COMO FORMA DE REFUGIO ANTE LOS VENDALVALES DE ESTA VIDA NUESTRA. CON ELLA TRATÉ DE REFLEJAR PARTE DE LAS PEQUEÑAS COSAS QUE SIEMPRE OLVIDAMOS PALADEAR Y QUE, A FIN DE CUENTAS, SON LAS QUE REALMENTE NOS QUEDAN."

Sola, mi vida sola, curada de espanto beso y cartera.
Sola esperando sola otra bocanada de primavera.
Bebe de los chiquillos de mala cepa y patio de abril,
Trepa por los rincones, rescata noches que había olvidado.

Pasa la vida, pasa con la promesa de jaulas libres.
Sueños de una bohemia que nunca empeña su condición.
Mueran predicadores, tengo corteza y ramaje,
nidos en las alturas y una luna para los dos.

Y al batir una ola guiñan farolas que me recuerdan quién fui,
ansias de libertad entre palomas
y un abanico a la calor, que pa mi rumba sobran remos
para calmar otro desvelo de promesas si me faltas tú.
Bajo la luz derramá en los temporales, bajo ciénagas y mares,
tumbará la rumba vagabunda mi canción.
Del ala de la voz se cuelga y zarandea,
muerde a lengua libre y paso firme en los colmillos de la madrugada.

Pasa la vida, pasa y quedan tus labios para arrepentirse
lejos de cicatrices donde el olvido nos olvidó.
Bajo la fina sombra que enreda al mundo nos cobijamos,
girando bajo un cielo cansado de perdonar.

jueves 8 de octubre de 2009

AMO EL AMOR DE LOS MARINEROS


Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.

Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Dejan una promesa, no vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar.

Desde el fondo de ti y arrodillado,
un niño triste como yo nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra,
veré en los tuyos lágrimas un día.

(J.Sabina a Neruda)

miércoles 7 de octubre de 2009

PAN Y CIRCO

Cuenta la leyenda que del mundo nunca fue la poesía su motor. El valiente murió en su afán de cambio pero al menos siempre mantuvo el consuelo de ser eternamente respetado por sus convicciones ¿Alguien acaso puede dar más?. La vida es combativa, tanto como para desdeñar los buenos sentimientos entre humanos y entrenarnos socialmente desde el recreo a cabrones; a hijoputas que roben bocadillos y febriles en su empeño nos demuestren a todos que sin desprecio no habrá gloria, muerte al dócil, la vida es dura amigos. Sepan que el cielo es sólo para los listos, propiedad inexpugnable del más zorro; el que de soslayo te escrute y escudriñe frunciendo entrecejo y con suerte te permita pisar su misma acera gruñéndote por tu apariencia de normal. Normal, que término tan tristemente vacuo... El plan es sencillo y conciso desde que el hombre es hombre y la mujer su compañera, sin contemplación aplastemos al débil; descarnemos a jirones al antihéroe, ese que nunca vemos en los reality de televisión. No hay muerte natural, nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aun si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida.

Pan y circo en la política como en el amor, a ratos términos tan dispares que únicamente al contemplar a las parejas desde este alféizar de mi ventana aproximo mental y consecuentemente sus estelas (en exceso de un tiempo a esta parte). Todo me cabe en el embrujo de este juego. La violencia inusitada de los caimanes al acecho de un ocelote no dista de la que derrama un gorrión enjaulado cuando llega la feliz ancianita y le encaja su ración de alpiste y agua rancia. Vivimos para exigirnos algo más día tras día; las necesidades más altas ocupan nuestra atención sólo cuando se han satisfecho las necesidades inferiores de la famosa y maldita pirámide de Maslow. Entre autorrealización, reconocimiento y no recuerdo cuantos escalones más oscilan los presentes y futuros de nuestra equívoca generación. Y se van los días, esos sí que no vuelven.

Yo, bohemio de mí, quiero creer que hay algo más que pura mecánica psíquica (racional versan algunos...) en toda esta maraña de desazones; no pueden ser la honestidad o la ilusión combustible que arda dentro de cada ser humano sin repercutir en su ensimismado don del buen hacer.

Cuando miré a la cara éste sábado de un niño regordete jugando en la arena con su amigo a tenis invisible disipé mis dudas entre sus pecas; pronto también se reirán crueles de ellas y él deseará no haber nacido, pero al menos, sé que aún no está todo perdido.