RÁFAGA DIURNA

"Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única".

Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

jueves, 10 de septiembre de 2009

PALABRAS AL VIENTO

Las palabras son mucho más que simples palabras, pero no más que hilos sueltos a la espera de que alguien los hilvane con la mesura pertinente, con el mimo que precisan para parir cosas bonitas; piropos, poemas... Cosas que te azoten, te besen el alma y por los siglos queden grabadas en su carne; porque mi alma tiene carne desde que la arañaran besos de tu vientre.

Cosas que yo te escribiese en versos melodiosos a la luz de las estrellas. Cosas como las que llevo una vida tratando de decirte; más son mis labios los más áridos descampados de un tiempo a esta parte, las más yermas dunas ahora que la distancia es mucho más que kilómetros de ausencia. Son cobardes, sí, lo son; pusilánimes y achantados estos labios en el filo de una boca que ahora tarde rinde cuentas, cuando ya por no quedar no queda ni el telón bajado, ni las calles caminadas, ni rutina en las palabras. Palabras, eso son, palabras, no más. Motas de polvo en un océano de emociones por nombrar y definir. Simples o sofisticadas letras juntadas con el fin de soñarte un día feliz, en un tiempo no ya venidero sino pasado; aquel en el que siempre ansiábamos más noches que la luna; ahí me quedo, flotando en tu regazo de niños y mariposas.

Ahí me duermo, en tu callada y pausada presencia donde todo giraba correcto, con el amor correspondido en las pupilas, dime ahora quién te cuelga el mar de las pestañas... Sin ausencias que asesinaran al sentido de esta vida. Sin grandes alegrías pero sin miedos, sin tristezas, eso es y me bastaría tanto... Sin tristezas. Con pequeños frasquitos de esencias que perfumen los días de lluvia.

Si fuera mi voz capaz de devolverte lo entregado, tal vez despertases una mañana con la canción más hermosa del mundo en los oidos. Un día fuimos los más grandes y yo, dueño del Universo, salté a ciegas y regulé su fortuna. Puedo nombrar reyes, puedo deponerlos; pero de mi corazón... Jamás pude responder.

3 comentarios:

  1. Que bueno que la inspiración recorra tu misma vereda y se pose en tus manos y en tu alma.Me ha gustado mucho como has rematado ...el final lo mejor.

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  2. Lo de dueño del universo final lo aliñé con unos versos que me encantan de Jean-Baptiste Racine, un poeta francés con algunas cavilaciones cojonudas; aprender de los grandes es de sabios... Un fuerte abrazo

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  3. Efectivamente... tus palabras azotan, besan el alma y quedan grabadas en ella, recorren kilómetros de ausencia, son un mar de emociones, me cuelgan el mar de las pestañas y me ofrecen la canción más hermosa del mundo...

    De lo que no eres consciente, es que cuando lanzas como sin querer, tus PALABRAS AL VIENTO, a mí me llegan convertidas en EL VUELO DE LA PALABRA y te estaré eternamente agradecida por ello. MIL GRACIAS...

    Un beso volado...

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