
Ahora que mis canciones saben tan diferentes,
hogueras de emociones que destiñen a la luz
de una vela sin tarta; de un eclipse de luna
sin la soga que apriete las riendas gastadas
cuando falte el amor.
Ahora que me conformo con barrer los portales
de besos y retales salpicados de voz,
si dios le da la espalda a un corazón malherido
lo abrigaré con el peso y la sombra alargada
de un futuro mejor.
Entre campos de amapolas,
y una nube de alquiler
se disfraza la vida de escarcha
cuando vuelve a amanecer.
Pasatiempo a merced de un destino
que pensara por los dos,
ilusiones que cortan el viento
sin lograr algo mejor.
Ahora que mi consuelo es una calle mojada
sin sábanas de seda ni una mirada azul.
Qué lleno estaba el vaso que vertimos anoche,
y otra vez vi caer castillos en el aire
cuando sobra el amor.
