"El más difícil no es el primer beso sino el último".
Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.
- "... Fueron algo más que eso, porque yo miraba el horizonte y parecía estar tan cerca... Apenas a un par de brazadas de ti, de esa arena relamida que pisábamos, en cambio ahora apenas lo adivino desde el mirador de los años que nos cayeron encima sin pedirlo, sin delicadeza alguna".
- "Fueron días de grandeza, de un mundo distinto, recién pintado a nuestra imagen y semejanza".
- "Había danza de gaviotas... tantas... ¿Recuerdas? Gaviotas extrañas, perezosas a tu paso despeinando el oleaje. Septiembre prendía fuego al verano y había aún voz en la raíz de aquel querer nuestro. Languidecía el calor aquella tarde de poniente a orillas de un mar eterno, lozanos tú y yo ante el universo, de par en par frente a una vida que juraba no separarme de ti. Nunca. Y tú... Tú curvándome el rostro al cobijo de tu pecho mientras deducías en la luna la diadema de aquel cielo nuestro pecado de estrellas".
- "Eran tiempos aquellos de ternura y estío, cómo poder olvidarlos... Pero el destino nos sacudió, crecimos sin parar hasta estamparnos contra el par de adultos que ahora somos. Es bonito al menos perfumarse de recuerdo cuando me hablas de ese modo".
- "Tengo miedo".
- "¿Miedo? ¿De qué? o mejor dicho... ¿A qué?"
- "Tengo miedo de perderte. De volverte a perder ahora que ya no queda nada".
- "Pero... No sé... Me dejas sin palabras. No esperaba que...".
- "Tengo miedo de encontrarte. De perderte y encontrarte ahora, en esa voz algo más férrea que nos sostiene la conversación al otro lado del teléfono. Porque llevo siglos aguardando este instante en que me desvisto de mí para decir que temo hallarte en cualquier plaza, tropezarme con tus ojos una tarde cualquiera y morir de golpe en ellos".
- "Sabes de sobra que ya nada es lo que fue. No puedes pedirme... Decirme esto ahora así, como si...".
- "No, por favor... No temas. No volveré a ocuparte el desencanto, lo juro. Sólo quería escucharte una última vez, bucearte la boca en busca de un rastro de ti, de la niña que me enamoró entonces. Ahora ya sé que sigue ahí, refugiada en una esquina de tu alma. No te quiero a ti, la buscaba a ella".
- "No puedo creer...".
- "Dos manos se miraban distraidas buscando semejanza en los dedos del otro mientras barría la brisa todo atisbo de duda entre nosotros. Eso el tiempo no lo mata, nada ni nadie puede arrancarlo de mi. Fue un placer volver a oírte amor. Gracias por el regreso".




