RÁFAGA DIURNA

"Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única".

Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

martes, 24 de abril de 2012

A MEDIA ESTRELLA DE TI


"Cada uno de nosotros tiene un día, más o menos triste, más o menos lejano, en que, por fin, debe aceptar que es un hombre". 
Jean Anouhil (1910-1987) Escritor y dramaturgo francés.


Yo sólo quiero que me des igual, que no me importe perderte en la mañana.

Llevo una guitarra para cantarte y no consigo desviar su melodía hacia mi, porque escribo y te haces letra seduciéndome el empeño, porque aguardas tras mi sombra a que me prenda de tu encanto. Ni lo sabes ni has de verlo, no te culpo... Naciste luz, no hay remedio.

Yo sólo quiero que supongas para mi el amor, ese que me guarece del llanto y me hace un ser dentro del mundo. Un amor inmenso, embriagador de esos que incluso pueda doler de puro amor soñarlo... Pero no la vida. No este aliento que le falta a mi existencia sin el filo de tu boca, no el delirio de añorarte como un niño a todas horas.

Porque no puedes llegar así, como si nada, y soltarte el pelo en mi corazón. No quiero sentirme vagabunda la voz si no pronuncia tu nombre, como este ahora en que me estampas la cordura de bruces contra la primavera, con los colmillos de tu ausencia devorando a dentelladas el salón. Tú no puedes serlo todo así, sin más, sin revelarle a la luna que ya nunca será la más bella. No puedes amor, porque eres perfecta y eso a los mortales se nos escurre entre los dedos... Por eso necesito que signifiques algo menos para mi, porque desatas el oleaje en este corazón que un día fue el mío, porque me encajas el cielo bajo las costillas cada vez que me besas y yo sigo en ti, desalojado de mi, buscándome en cualquier esquina del universo.

A media estrella de ti quisiera descuidarte, desatenderte el paso un solo instante en cualquier parque, como si tu lindeza fuera a pasar de puntillas por mi vida o desconocernos algo más le sirviera de rendija a este tapiado latido... Pero el olvido tiene tus ojos, como el mar tu deriva en su marea. Por eso necesito que no entrañes todo, que signifiques sólo amor para seguir vivo en la promesa de adorarte. Justo en la medida en que yo amo este poema, porque él es a ti lo que el vuelo a una paloma, ceñido a tu grandeza para que siempre seas feliz.

martes, 17 de abril de 2012

LOS LABIOS DEL VERSO



"La mayor parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos".

Amado Nervo (1870-1919) Poeta, novelista y ensayista mexicano.


Ojalá y no te duela encontrate en mis canciones, porque llegará un día en que descubras con el mundo abierto de par en par que eras tú.

Y no te quiero tanto, apenas cuanto precisan los brazos de la nostalgia. Te quiero lo justo para clavarme en las flores cuando las huelo y miro atrás, con el alma vencida en una cuna de recuerdos que recuerdan tu pasaje de puntillas por mi vida. Porque pudiste ser tú; tú o cualquiera el caminar de este camino. Pero marché a la luna... marché y besé sin más su cara oculta.

Yo pude dártelo todo, menos darte por perdida. Pude danzarte el bolero más querido, guarecerte de los brazos de un destino marchito, deshojarle margaritas al amor que nos mantuvo vivos... Pero te hice canción. Yo te hice canción de esquina para tocarte cuando más lo necesite, en ese instante en que me azote la belleza de la tarde en que te tuve, como este hoy en que me encuentro recordando tu recuerdo, como dos bocas que se mueren por morirse de deseo.

Yo vestí tus labios de versos para anclarte por siempre a mi vida, de una forma inquebrantable, como lo hace el corazón en su embestida de pasiones que desborda las alcobas. Engalanada en melodías, así preservo tu silueta al fondo de mis pupilas, bajo las curvas de esta guitarra que me cobija los adentros. Inalterable en el bolsillo de la memoria crece tu sonrisa lenta sobre la piel de un acorde, para tenernos cuando menos nos tengamos, en el milagro de cantar contra el olvido.

Ojalá y no te duela encontrarte en mis canciones, hallarte allá en mí una madrugada cualquiera de desamor en la saliva. Ojalá y nunca sepamos cuanto pude quererte, lo irrompible que escondía bajo el traje de cantor... Porque a veces, aún, no alcanzo a escucharme entre tanto latido. Porque nunca olvido tu recuerdo, recuerdo que nunca te olvido.

lunes, 9 de abril de 2012

AMORES DEL SUR


 "Me enamora la mujer que se ama así misma, sólo así puedo estar seguro de que me puede amar"

Anónimo



Existe el amor, ese que no espera a que seas nadie, sólo tú en tu perfecta imperfección.

Existe y supe de él ayer, una mañana cualquiera mientras aguardaba tomar un bus que acumulaba retardo. Desde mi posición de oteador infalible al abrigo del tumulto lo cacé; lo prendí en aquella mirada que surcaba el aire como quien descubre un mundo al fin más allá de su propio universo.

Eran dos. Tenían la herida del amor tras las pupilas, allá donde nada ni nadie alcanza a curarla, justo donde poco puede hacerse ya por ellos. Ellos... eran ellos. Ellos ese amor puro, recien nacido del querer. Se adoraban tras el cristal mientras él, tierno le imploraba por señas cuánto la echaría de menos, ausentes del mundanal ruido que los rodeaba, como si realmente fueran el uno parte del otro desde el principio de los tiempos.

Era ella. Ella en su simplicidad, sencilla como una sonrisa, bailando en aquel aire suspendido entre sus cuerpos. Ella y la franqueza doliente en que lo extrañaría en breve, confinada en la obligación de seguir viviendo por vivir hasta volver a verlo. Ella el amor extremo, ese remate con que la vida había tejido las nubes. Era él. Él el amor sumiso y dócil revoloteándole tras el pecho, encerrado en un físico envidiable digno del galán que nunca quiso ser. Él en su belleza y gallardía cortejando a cenicienta mientras todos miraban, como el apuesto valeroso que en sí guardaba en desuso desde siglos atrás.

Existe el amor, él lo acariciaba restallante de felicidad desde la barandilla de sus dientes, al tropiezo de aquellos labios que acantilados lo despeñaban hacia la gloria de saberse eterno en aquella boca tan habitual, tan corriente como la de cualquiera. Pero era ella, absolutamente imperfecta en aquel abultado peso que le lindaba la belleza. Ella embarcada en su débil sonrisa tras los cristales de las gafas; miope como esa belleza irrefutable que brota sólo en los ojos del que sabe mirar con el corazón.

Lo elemental del amor es amarse, por eso no podían huirse el uno del otro, porque se escabullían por dentro. Con la precisiòn de un cirujano, afilaban su apego hasta limarse el cariño. Por eso se amaban, porque apenas se incumbían, pero se necesitaban para seguir vivos mientras ensimismado yo les observaba desde aquel inhóspito andén que ahora, sin explicación aparente, olía a flores frescas. Fui testigo del milagro y ellos nunca lo sabrán, apenas sí les importara saberlo...

Existe el amor, ese que no espera a que seas nadie, el que da sentido a todo lo que arrebata tu lògica, como la tristeza más colosal derramada en aquella despedida en la estación... Existe el amor puro y colecciona mariposas tristes, como si no hubiera ya miedos que temerle al destino, como si fuera a estar viva la vida si un día ya sólo quedase uno... Porque eran únicos se amaban.

domingo, 1 de abril de 2012

POMPA DE JABÓN


"Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón".

Gabriel García Márquez


A veces se detona el olvido en lo más recóndito del pensamiento y la mente se nos llena de recuerdo.

Explota cuando menos lo esperas, con violencia en tus adentros deflagrando en mil esquirlas los pilares que te fijan al presente, que te amarran a este hoy. Dulce como la margarita que hilaste a la trenza de aquella niña, triste como sólo el triste su tristeza advierte... El olvido estalla en lo profundo del ánimo ensordeciendo el ahora y lo inunda, lo anega hasta rebosar el horizonte de tu juicio.

Entonces tú, que vuelves a verte frente a ese parque que cada año te encuentra un poco más viejo, reposas la mirada en una nube vagabunda y palpas el abandono del niño que fuiste, su huida sin delicadeza hacia ninguna parte mientras notas que se rompe otro trocito de ti, como si lo hubieras desatendido todos estos años y ahora tarde corrieses ya a atraparlo.

El ascenso infatigable de la vida te obliga a desamparar pedacitos de ti a orillas del futuro, astillas desatendidas de una edad remota que te quiebra los adentros, como si fuese aquella la única vida, la sola cierta y verdadera en nuestra inagotable sed de felicidad. Porque en el fondo todos soñamos con lo mismo... Porque a menudo ya no somos tan distintos, va un recuerdo de gaviotas y te empantana en pleno día mientras contemplas cómo todo ha cambiado para siempre jamás, como si de un frenazo seco volcara el mundo y sus mañanas en un solo amanecer.

Toda la perfección de la vida, su magia encadenada está encerrada en una pompa de jabón, un delicado rebesar de bocas que se amaron... El despertar sin fin que dejó triste al rompeolas. A veces va y revienta el olvido en lo insondable del alma para esparcir de nostalgia su vacío; atrona en lo vasto del ser y nadie escapa a su rugido.

A veces, sólo a veces, un latido en desuso resuena más que un corazón podrido de latir.